viernes, 5 de noviembre de 2010

No es el fin del mundo.

Voy a pensar de manera racional, esto no es el fin del mundo.
Si no lo es ¿Por qué siento que el mundo se cae bajo mis pies? ¿Por qué mi mente a desconectado de la realidad? ¿Por qué siento que las rodillas me tiemblan y no pueden sostenerme? ¿Por qué mis ojos están anegados en lágrimas?
Esto no es el fin del mundo. La gente sigue con su vida ajena a mis sentimientos, mientras yo me consumo.
Apago el monitor del ordenador, e intento llegar a mi habitación a tientas puesto que la cortina de gotas de agua, un poco de sal y tristeza que empañan mis ojos no me permite la visión.
Cuando consigo entrar me apoyo tras la puerta, acurrucada en un rincón, ocupando poco espacio, tratando de desaparecer. Miro mi móvil, son tan solo las once, pero mi familia ya se ha acostado. Lo único que deseo es que no se despierten y hagan preguntas comprometedoras sobre mi estado de ánimo. Por lo tanto coonsigo reprimir todo este dolos, tragarme mis penas y aprender a llorar sin lágrimas.
Aprendí a hacerlo, aprendí que cuando quieres algo hay que hacer sacrificios que te van a desgarrar, pero en el fondo sabes que estará bien, que estás haciendo lo correcto. Haces lo posible para solucionar los problemas que rodean a tu entrono pero nadie hace nada por ti.
Es curioso como la gente se mueve por impulsos, no reflexionan de manera seria, si pensasemos con más cabeza, más situaciones como esta se evitarían.
Empiezo a respirar con dificultad rememorando la conversación, y cuando creo que ya me había calmado observo ante mi incredulidad que hay silenciosas lágrimas que recorren mis mejillas. Otra vez no...
Oigo entonces pasos que se acercan, y medio a ciegas me escondo bajo los edredones simulando estar dormida y así evitar conversaciones innecesarias.
Y es que a veces nuestras acciones pueden cambiar una situación a bien o a mal. Nuestras palabras pueden provocar dolor o felicidad. Nuestros actos pueden determinar nuestro futuro.
A veces es mejor pensar en los demas que en ´u propio bien, porque, aunque estés muy mal por dentro, si sientes que estás así es por algo que realmente merece la pena y quieres luchar por ello.
Pero ¿Quién se preocupa de tu propia felicidad? ¿Quién mueve los hilos de todo este circo en el cual somos marionetas?
Solo se que mañana cuando abra los ojos, mi relejo mostrará a alguien desolado, con la cara demacrada, ojos rojos e hinchados y labios temblorosos... Pero con una máscara puesta para que, por lo menos, el mundo de los demás no acabe como ha hecho el tuyo.

Clara

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Todo y Nada

Es curioso el modo en el que nos afectan las cosas.
Como podemos estar dándole vueltas a algo, cuando en el fondo sabemos que por mucho que pensemos sobre ello, no podemos hacer nada por cambiar la situación en la que nos encontramos.
Nos pasamos la vida pensando en banalidades que en el fondo son tan importantes como cualquier problema mundial, porque cada uno es dueño de su mundo, y cada mundo tiene unas normas y unos valores. Cuando algo nos afecta, ese universo que nos hemos creado se desestabiliza por completo. Para la gente no es nada mas que otra rallada, pero cada uno sabe como se siente por dentro, y no pensamos que estemos solo rallados, tan solo sabemos con certeza que queremos estar igual que antes, antes de que algo nos desestabilizara por dentro.
Todo y nada no pretendo que sea una tonteria donde colgar relatos o curiosidades, o grupos musicales o cosas así. Quiero que sea un espacio donde expondre problemas y ejemplos, propios como ficticios donde plantee dudas. Tan solo quero dejar constancia de hechos o pensamientos que pueden resultar interesantes a alguna persona en concreto, tampoco quiero generalizar porque cada uno tiene su visión del mundo, y todo es subjetivo.
Todo lo que te pueda interesar esta aquí, y si no es así tan solo deja un comentario porque hablare de ellos en algun momento, y no va a haber nada que escriba que lo haga de manera objetiva, siempre estara todo escrito desde mi punto de vista, o a traves de personajes que narren lo que siento.
Es curioso el modo en el que a la vez nos afecta todo, y como sabemos que ese todo, en realidad no es nada.
Clara